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Las niñas de Guatemala

Por Cristina Burneo Salazar  / @cristinaburneos

Guatemala también le duele al mundo. Cientos de ciudadanos piden justicia por la muerte de más de 40 niñas y adolescentes de un hogar estatal del municipio San José Pinula. Los abusos sexuales y físicos a los que eran sometidas les llevó a provocar un incendio como protesta. ¿Qué le dice esta tragedia al mundo?

La artista Alba Marina Escalón había creado un altar con casas para la memoria de las niñas. La gente lo ha ido modificando y recreando en el altar los hogares que debieron tener las niñas.

Estaban hacinados. Eran 807 niños y jóvenes en noviembre. Vivían en San José Pinula, en las afuera de ciudad de Guatemala. El Hogar Seguro Virgen de la Asunción es una combinación de prisión, orfanato y albergue, y solo caben 400 personas. No es un centro de acogida como se esperaría, y su funcionamiento se asemeja a las correccionales del siglo XIX que, al no considerar a los niños como seres humanos plenos, reducían sus cuidados a lo mínimo y se concentraban en el castigo. Las pequeñas, desprotegidas y abandonadas. En la historia de la pobreza y la indigencia, en donde los niños son maltratados por los Estados, las niñas viven en un estado particular de indefensión que las expone a la muerte, o a una vida más aterradora que la muerte. Tras un incendio en este albergue, hasta la madrugada del domingo 12, cuando escribo esto, han fallecido 42 niñas calcinadas o quemadas.

Nómada, medio digital de Guatemala, describió así a la población del hogar en este texto: “Algunos fueron reclutados por las pandillas para el robo, la extorsión o el asesinato. Otros cometieron la insolencia de pertenecer a una familia que los abandonó a la calle, a un padre que les pegaba hasta que un vecino llamó a la policía. A una red que las prostituía siendo niñas. A unos padres que no supieron qué hacer cuando vieron que su hijo tenía capacidades especiales. Otros nacieron allí, hijos de adolescentes violadas por sus compañeros o sus maestros o los trabajadores de la Secretaría de Bienestar Social del Gobierno de la República de Guatemala”. Un lugar para los olvidados, nacidos bajo el signo terrible de la violencia. La misma violencia que los devolvía al albergue como un maldito búmeran.

Karen Ramos trabaja en este caso. Me explica: “Extrañamente, la noche del 7 de marzo los monitores abren las puertas del hogar para que salgan los niños. Se ‘escapan’ entre 50 y 60. En las condiciones en que viven estos niños, por supuesto se desatará una revuelta. Al recapturarlos los separan en grupos de hombres y mujeres, y 50 chicos son encerrados sin permiso de ir al baño. Tienen que orinar en el mismo cuarto donde pasan toda la noche. Los jóvenes dicen que vieron cuando se llevaron a sus compañeras para que fueran violadas. También tenemos la versión de que la policía tenía las llaves de los cuartos. Eso es un delito. Ellas estaban en un cuarto muy pequeño cerrado con llave que fue incendiado”.

Coincido con Karen en que la narrativa construida para este caso es una narrativa de reclusos, no de niños en estado de indefensión. “Se escaparon, los recapturaron”. “Si están en un centro de reclusión no se pueden escapar, pero se habla como si se tratara de cárceles. Sara Oviedo, relatora de niñez de ONU, visitó este centro y lo comparó con las cárceles del Holocausto. Había que cerrarlo. Ahora estamos esperando el informe del Congreso, pero hay muchos indicios de que el incendio fue provocado”.

Las niñas eran violadas, obligadas a abortar o forzadas a tener a los bebés de sus violadores. Habían sido encarceladas en un hogar en que supuestamente las protegían. Hablo también con Alba Marina Escalón, artista y traductora guatemalteca que ha construido un altar para las niñas. Alba ha acudido a la protesta del sábado 11 en la Plaza de la Constitución. Entre defensores de DDHH, ciudadanía, testigos, hay varias hipótesis, pero todas ellas desembocan en una certeza: las 42 niñas que han fallecido hasta hoy fueron asesinadas, no murieron en un accidente. Se trata de 42 feminicidios simultáneos. Los bomberos fueron notificados media hora después de desatado el incendio. Una eternidad. Una vez en la puerta, no los dejaban entrar, y un cuarto ardía en llamas con decenas de niñas dentro. Era el 8 de Marzo.

Es posible que las niñas hubieran sido encerradas en un lugar en donde había gasolina, como un taller. Hay rastros de combustible en los cuerpos, dicen, como si hubieran sido rociadas. El incendio se dio por las denuncias de las niñas, y quizás también porque dentro del hogar podría existir una red de trata: podrían haber sido prostituidas. Entre las sobrevivientes, hay nueve niñas embarazadas. Nueve. ¿Seguimos pensando que la posición provida defiende algo cuando son justamente estas vidas en estado de indefensión las que hay que proteger? ¿Qué responderán los gobiernos de nuestros países ante esto? “Han iniciado los funerales y los entierros. No se sabe si las niñas que murieron también estaban embarazadas. Yo siento que es un aborto masivo forzado provocado por el Estado, asesinaron a esas niñas para deshacerse de esos bebés frutos de la violación”, dice Alba. Su interpretación me estremece: es un exterminio.

Manifestación en Parque Central de Ciudad de Guatemala, sábado 11 de marzo.

También es una contradicción sin nombre. Unas semanas antes había llegado a aguas internacionales frente a la costa guatemalteca el barco de Women on Waves para asistir con abortos seguros a mujeres criminalizadas por abortar. El barco tuvo que irse porque estaban en riesgo: tanto el Congreso como el Ejército de Guatemala rechazaron su presencia. La posición provida de las instituciones del Estado en Guatemala deja morir a sus mujeres, como lo explica Gabriela Miranda, pero prohíbe que se les dé asistencia médica. Hay niñas que terminan en albergues donde son violadas, y cuando son embarazadas se les provocan abortos inhumanos o se les obliga, de manera igualmente inhumana, a mantener sus embarazos. Cuando llega asistencia internacional, se les prohíbe recibir atención digna.

Una muchacha muy joven decide dar su testimonio para la televisión: “Nos hicieron mucho daño. Nos pegaban, nos violaban, a mí me hicieron abortar a los 13 años: a mi nena la tiraron en el barranco. A mi otro niño no lo conozco, tiene 3 años. Nos ponían inyecciones de vaca para que dejáramos de hacer bochinche. Queríamos ver a nuestras mamás y no nos dejaban, nos violaban”. A esta muchacha la obligaron a abortar de manera brutal, pero jamás le permitirán abortar gratuitamente y a salvo. Tendremos que recordar estos testimonios y darles todo el valor que tienen: en Guatemala hubo un campo de tortura para niños y el Estado lo sabía.

Este testimonio coincide con otro que registra Alba cerca del parque central. Así me lo cuenta: “Llegó una chavita con su tío, empezaron a hablarnos. Ella había estado en el hogar por 3 meses y conocía a todas las niñas asesinadas. Nos contó de los maltratos: los mantienen drogados para dormirlos, para que no se rebelen. Cuando le preguntamos si las violaban, se queda callada y baja la cabeza”. La muchacha dice también que en el sitio había siete sectores. El 1, pandilleros, 2, migrantes, 3, prostitutas, 4, violaciones…Había un sector especial para muchachas que habían sufrido abuso sexual, pero allí dentro iban a seguirlas violando.

Por eso denunciamos, porque esta violencia es pavorosa, porque los Estados, las instituciones y el poder se ensañan cada vez más contra las niñas y las mujeres, y en esa desigualdad de fuerzas siempre estará, al fondo, la muerte. Por eso mismo tuvo lugar la revuelta de las niñas, como dice el comunicado de la red Tzk’at de sanadoras ancestrales y feministas comunitarias de Iximulex: “Las niñas se agruparon porque denunciaban malos tratos, falta de amor, falta de comida, enfermedades, violencia sexual, intentos de suicidio, olvido de la sociedad. Se agruparon porque querían vivir, porque todavía tenían sueños como otras niñas en el mundo que disfrutan en libertad y alegría”.

Queda el resto de niñas que sobrevivieron el incendio. Esta misma red ha demandado su resguardo. Estas niñas, que todavía podrían soñar, volverán un día a una sociedad que les hizo saber que no las quería, que las había olvidado y que las prefiere muertas. Cuando hablamos de despenalización del aborto, de protección a la niñez, estamos hablando de salvar estas vidas de la violencia de gobiernos provida y misóginos como ha demostrado serlo en esta tragedia el del derechista Jimmy Morales, cuyo secretario de Bienestar Social llegó a decir que las niñas de rebelaron “porque no les gustaba la comida”. Este poder siniestro es ahora una sombra que se cierne sobre todos nuestros países.

Se afirmó también que, en la fecha histórica del 8 de Marzo, las niñas se rebelaron conociendo sus derechos. No fue así, dice Karen Ramos. En efecto, se idealizó la narrativa de estos asesinatos por la fecha del incendio, pero por supuesto no deja de tener un valor sombríamente simbólico.

En el incendio de las niñas se reproduce un hecho macabro: el asesinato de las 123 obreras textileras en Nueva York en 1911. Ellas también murieron quemadas al verse encerradas en la fábrica donde trabajaban. Despierta también el incendio en donde murió la escritora Zelda Fitzgerald en Asheville: ingresada en un hospital psiquiátrico, ella y otras ocho mujeres murieron quemadas. Algunas estaban atadas a sus camas y otras, tan sedadas que no lograron escapar. Sedadas como los niños del hogar Asunción. La historia de las mujeres quemadas en hogueras, cacerías de brujas, fábricas, psiquiátricos, no es folclor. Hoy volvemos a confirmarlo de la manera más dolorosa. La muerte de estas niñas se considera en muchos sectores de la vejada sociedad guatelmalteca como una ejecución extrajudicial que va a sacudir la Historia de Guatemala y de todos nuestros países.

Pensamos que ya no nos quemarían. Pensamos que podíamos cantar “Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”, o las nietas de las obreras, de las locas, de las descartadas. Lo cantábamos hace unos días en más de 60 países. A estas niñas sí las pudieron quemar, ellas no tendrán nietas que canten lo mismo que nosotras cantamos ahora. Esa historia en donde nos pensábamos sobrevivientes la vemos hoy, a través de las niñas de Guatemala, del otro lado, siniestro. En esa fuerza internacional que formó el 8 de Marzo debemos inscribir también este duelo. Así como fue internacional y se regó como pólvora nuestra fuerza, así también este duelo debe regarse como cenizas de memoria por las niñas de Guatemala. De la pólvora a las cenizas para resurgir una vez más, en memoria de ellas. Seguir vivas es nuestra revuelta.

Actualización:

Al mediodía del domingo 12 de marzo, Karen Ramos informa desde Guatemala según información recabada por la Comisión Nacional Contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil (CONACMI): “El número de víctimas es de 58. Hasta hoy en la madrugada habían fallecido 42: 19 en el hogar y 23 en hospitales. De ellas han sido reconocidas 30. El resto aparece como XX y se requerirá un examen de ADN. De entre las sobrevivientes, hay 11 en hospitales, 4 han sido trasladadas a Estados Unidos y 3 están por ser trasladas allá. Ellas, junto con las 4 niñas que ya viajaron, se encuentran estables pero tienen el rostro desfigurado. Hay dos casos de adolescentes que no van a ser reclamadas por familiares y son de la región de Baja Verapaz. Se presume que habrá más casos así. Un total de 30 niñas han sido entregadas.”

 

Visto en La Barra Espaciadora   – 12/03/2017

MORRALITOS DE PAPEL

     Ahora que hemos terminado de escanear y colgar en el blog todos Los Morralitos que se hicieron en papel, os animamos a que los visitéis. Para ello picáis en la lengüeta que aparece en esta página principal arriba a la derecha donde pone “Morralitos” y aparecen todos los números. Podéis apreciar como en los inicios eran totalmente manuales: los dibujos (hechos por Merche Argona), elaborados en la máquina de escribir con corta y pega, fotocopiados en blanco y negro y compuesto con grapas totalmente manual en la sede de Maizca.

En ellos han participado todos o casi todos los voluntarios de Maizca, desde Córdoba donde está la sede y también estuvo un tiempo que se confeccionaba en Maizca Pozoblanco, donde Pedro García fue el coordinador de esta revista. Por ese entonces se hacía a través de imprenta y a color. Posteriormente pasamos a este formato, el blog El Morralito 2.0 en versión digital, pues hay que actualizarse y utilizar los medios digitales para llegar al mayor número de personas posible.

Aprovecho para agradecer a todos y cada una de las personas que han hecho posible esta difusión para la sensibilización en materia de cooperación. También quiero nombrar aquí a las personas que han hecho posible que ahora podamos verlo aquí puesto, con el trabajo de rescatar los morralitos antiguos, de escanearlos y de colgarlos en el blog: a Consuelo Borreguero, Rafa del Castillo, Miguel Galán y yo misma.

Para quienes tenga algo que decir o proponer en este Morralito, animo a que participéis en la construcción de este blog. ÁNIMO, LA COOPERACIÓN SE CONSTRUYE ENTRE TOD@S.

Rosa Serrano Trenado

Administradora de este blog.

PRODUCTORAS DE VELADORAS Y CANDELAS DE CERA

Desde El año 2005, un grupo de mujeres, interesadas en el desarrollo integral de su Aldea, San Jorge La Laguna, decidieron formalizar su organización, estableciendo una junta directiva elegida por las mujeres comunitarias, para formar la comisión de la mujer de San Jorge La Laguna, grupo respaldado por la ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural. En el año 2010, decidieron que emprenderían alguna actividad productiva, con el fin de generar algunos ingresos, para actividades formativas, recreativas y de beneficio para las mismas mujeres de la comunidad; luego del consenso, llegaron a la decisión de capacitarse en la actividad de elaboración de Veladoras, debido a que tienen en su aldea una iglesia antigua que recibe visitas de poblados cercanos. Con el entusiasmo puesto en las integrantes del grupo y el apoyo del COCODE y de ONG locales y extranjeras, lograron aprender y equipar el salón de usos múltiples de la aldea, con estufas y recipientes para elaborar el trabajo de veladoras.
A la fecha, las mujeres siguen organizadas y trabajando en su proyecto, debido a que la demanda de veladoras se ha establecido en la aldea a través de los años y son los/as mismos/as pobladores/as que fomentan la compra con las mujeres, situación que ha motivado para que el grupo siga unido y comprometido con este proyecto comunitario. La comisión de la mujer, que es un espacio abierto, permite renovar los cargos de junta directiva, por tanto, las mujeres que van asumiendo algún cargo en la comisión de la mujer, tienen como parte importante de su desempeño, el aprender a elaborar las veladoras y también enseñar a las mujeres que se incorporan a algún cargo.

Luego de varios años de experiencia y trabajo en torno a las veladoras, decidieron que aprenderían a elaborar candelas de cera de diferentes tamaños, para diversificar los productos ofrecidos y aprovechar el equipo y conocimiento ya adquirido a lo largo de los años, de esta cuenta es que en el mes de enero, solicitaron al Centro de Promoción y Desarrollo Rural de MAIZCA, poder apoyarles para desarrollar el taller, el cual fue ejecutado con éxito y entusiasmo de parte de las mujeres, quedando satisfechas y contentas con este nuevo aprendizaje, que no solo les generará mas ingresos, sino también, aporta al fortalecimiento organizacional de la comisión de la mujer de su aldea, para continuar con la tarea voluntaria de promoción y respeto de la igualdad de género en su comunidad.

 

México debe dar la espalda a la retórica antirefugiados de Trump

Control fronterizo en Huixtla, Chiapas, México © Amnesty International

 

La influencia de las políticas norteamericanas en todo el mundo, y en particular en Latinoamérica, es innegable. Cuando Trump dice, por ejemplo, que va a deportar a millones de migrantes del país y construir una gran muralla en la frontera con México para prevenir la entrada de personas, le está guiñando el ojo a la administración Peña Nieto para que haga lo mismo en la frontera sur como forma de detener el creciente fluyo de personas provenientes principalmente de Centroamérica.

Lo que ambos convenientemente deciden ignorar es que la gran mayoría de estas personas provienen de Honduras, El Salvador y Guatemala, tres de los países más violentos del planeta – con tasas de homicidios mucho más altas que en zonas de guerra, escapan buscando protección internacional.

El Salvador, por ejemplo, con un índice de homicidio de 108 personas por cada 100.000 habitantes, es en estos momentos más mortal de que Irak, con 48,1 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Pero la muerte no es la única amenaza. Millones de personas en los países del triángulo Norte de Centroamérica viven presas de los deseos de las pandillas criminales que controlan lo que pueden hacer, decir y hasta por dónde pueden moverse, sin que sus estados puedan brindar la seguridad y la protección de sus derechos humanos.

Para la mayoría de ellos, quedarse en sus hogares no es una opción. Así fue para la familia de Elisa y José*, padres de ocho hijos. Elisa trabajaba lavando trastes en una panadería y José era conductor de microbuses.
Dos de sus hijos adolescentes trabajaban como cobradores de microbuses. Ambos fueron muertos a balazos. El hijo mayor fue asesinado cuando bajó en la esquina de un microbús en 2009, y su hermano menor a bordo de un microbús en 2014. Ambos fueron asesinados por miembros de una pandilla local solo porque sus jefes no habían pagado el “impuesto” territorial a la pandilla.

Al enterarse del peligro en El Salvador, el hermano de Elisa, Ramón*, quien estaba viviendo en México desde hacía 30 años, regresó a su país para intentar convencer a su hermana de salir. Pero Elisa quería que sus hijos más pequeños terminaran el ciclo escolar. Ramón aceptó esperarlos, pero eso le costó la vida. Fue asesinado unos meses más tarde, en julio de 2016. Las maras lo mataron por ser un desconocido en el barrio. Desde entonces, Elisa, su esposo y sus seis hijos huyeron a México, donde están pidiendo asilo.

El río Suchiate hace de frontera entre México y Guatemala. Muchas personas que huyen de la violencia tienen que cruzarlo con embarcaciones improvisadas como ésta © Amnesty International

La historia de Elisa y de su familia no es única. De hecho, en los últimos años, el flujo de personas que huyen de la desesperante violencia de los países del triángulo norte ha aumentado significativamente. Muchos piden asilo en México, algunos intentan llegar de los Estados Unidos. La prioridad para todos es sobrevivir. De las más de 400 mil personas que cruzan la frontera sur de México cada año, casi la mitad es detenida por las autoridades mexicanas – la mayoría son luego deportadas.

A pesar de que organizaciones internacionales calculan que casi la mitad de las personas que cruzan la frontera sur de México podrían ser refugiados, menos del 2% presentan solicitudes de asilo en el país, en muchos casos porque no son informados de sus derechos o porque sus explicaciones sobre las razones por las que no pueden regresar a sus países son ignoradas por los agentes migratorios mexicanos.

Pero aunque esta crisis está teniendo lugar en suelo mexicano, Estados Unidos también tiene parte de responsabilidad. El gobierno de ese país destina millones de dólares para que México detenga a las personas migrantes y solicitantes de asilo – y prevenir que lleguen a su frontera. Pagan a México para que haga el trabajo sucio. Y en el camino, ambos gobiernos violan el derecho internacional sobre refugiados y la obligación moral de ayudar a aquellas personas cuyas vidas dependen de ese refugio.

Así, las vidas a cientos de miles de personas son fichas de negociación entre los dos países. Pero esto puede, y debe, cambiar. El gobierno mexicano puede decir basta y poner el ejemplo brindando protección a las personas que huyen de la violencia.

La administración Peña Nieto no debe permitir que la retórica anti refugiados de Trump continúe alimentando una política que afecta la vida de millones de personas buscando protección.

*Los nombres han sido cambiados para proteger la seguridad de los individuos.

La Paradoja de la cooperación Iberoamericana

Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana.

El pasado lunes tuve oportunidad de participar en la celebración de los 25 años de las cumbres iberoamericanas, organizada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) en colaboración con los gobiernos que la componen.Como muchos de ustedes, tengo una tendencia natural a desinteresarme por un proceso que peca a menudo de exceso de formalidad y rigidez institucional, un proceso que la opinión pública conoce más por las anécdotas picantes (“¡Porqué no te callas!”) que por su contribución al progreso de la región, sus políticas públicas y sus instituciones.

Pero mi tendencia natural se equivoca. No es que haya descubierto de repente que las cumbres iberoamericanas y el proceso que las rodean han trasmutado de casino diplomático de provincias a start up californiana, pero sin duda ofrecen al futuro de la cooperación regional un valor añadido único. Estas son tres de las reflexiones que compartimos el lunes y que explican porqué:

· La paradoja de las cumbres y la SEGIB es que un proceso definido hace un cuarto de siglo adquiere de repente un carácter modernísimo en el contexto de la agenda del desarrollo hacia 2030. Si algo define a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es la transversalidad de sus aspiraciones: temática (una agenda comprehensiva y profundamente imbricada entre sus 17 objetivos), geográfica (en un mundo marcado por la desigualdad y la insostenibilidad desaparecen las artificiales distinciones entre la agenda de los países en desarrollo y la de los países ricos) e institucional (solo la cooperación activa entre gobiernos e instituciones de muy diferente pelaje nos permitirá acercarnos siquiera a los retos que se han planteado). Pues bien, la cooperación iberoamericana ofrece ya todo eso y aparece sorprendentemente bien preparada para hacer frente a la agenda 2030.

· La última década ha transformado la relación de fuerzas dentro la comunidad iberoamericana, lo que ofrece un espacio de diálogo mucho más rico y horizontal que en el pasado. Mientras las cooperaciones de Portugal y, muy especialmente, España se convertían en el extraordinario fenómeno menguante, el dinamismo económico y político de la región incrementaba las capacidades presupuestarias e institucionales internas. Dicho de forma simple, la figura de España y Portugal como donantes frente a los receptores latinoamericanos es ahora casi irrelevante en comparación con lo que era hace 25 años, lo que abre la oportunidad al tipo de operaciones de liderazgo compartido y financiación triangular que empiezan a poblar la agenda de la región.

·También es posible identificar una convergencia en las prioridades políticas y sociales de ambos lados del Atlántico. Es evidente que existe todavía una brecha amplísima entre el Sur de Europa y buena parte de la región latinoamericana, pero los dilemas centrales de sus sociedades han llegado a asemejarse de forma sorprendente: la desigualdad como desestabilizador social y lastre económico; la precariedad, la educación y el empleo en un contexto de transformación del modelo productivo; la movilidad internacional de trabajadores y el desplazamiento forzoso; la gestión de las ciudades y los recursos naturales en plena transición energética; etc.No es solo que en muchos de estos problemas la única solución es la solución compartida, sino que el dinamismo y la creatividad latinoamericana en la resolución de sus propios asuntos puede inspirar a una Europa ensimismada y -en temas como el de la inmigración- regresiva.

Nada de todo esto elimina algunas de las dificultades principales a las que se enfrenta la cooperación regional. Como en el caso de la UE, las diferencias que muestran los países en sus estrategias de desarrollo o el concepto mismo de democracia llegan a ser insalvables, lo que ha lastrado muchos avances. Tampoco ha logrado cerrarse la brecha entre las cumbres y unas sociedades que en su mayoría desconocen su valor y permanecen ajenas a ellas. Y es evidente que necesita incorporar de manera más tangible y eficaz la voz de la sociedad civil, que no son solo los empresarios. Pero las oportunidades son indiscutibles. Sólo podemos esperar que los líderes de este proceso aciertan en la modernización y la comunicación de sus propuestas. Todos saldríamos beneficiados de ello.

[NOTA: la Reina Letizia participó como oyente en alguna de las sesiones del lunes. No es la primera que asiste a eventos públicos relacionados con la cooperación, lo que demuestra un interés poco común hoy entre las instituciones españolas, en particular las que dependen del Ejecutivo. Ojalá se mantenga este interés y cunda el ejemplo. Vamos a necesitar toda la ayuda que podamos conseguir para reconstruir la cooperación española tras el Huracán Mariano.]

Gonzalo Fanjul  13 -octubre-2016

Visto en 3500millones El País

El voluntariado como “antídoto” contra la injusticia.

 

voluntariadoLas ONG y asociaciones que forman parte de la Plataforma del Voluntariado de España reivindican, con motivo del Día Internacional del Voluntariado, que se celebra este 5 de diciembre, la solidaridad como “antídoto” contra la injusticia y contra los miedos frente a “la amenaza que viene de afuera”.
“La fuerza de la solidaridad genera verdadera riqueza. Garantiza la transformación de realidades y es antídoto contra la injusticia, especialmente en estos tiempos de incertidumbre donde los miedos afloran y levantan muros protectores frente a la amenaza “que viene de afuera”, reza el manifiesto de la Plataforma.
Además, las organizaciones invitan a los ciudadanos a “plantear cara al individualismo” y a sumarse a la cadena humana del voluntariado “integrada por gente normal y corriente” decidida a “transformar el mundo y mojarse”.LAS GILDAS
También piden a los poderes políticos que apoyen a las organizaciones sociales en su labor diaria para que puedan seguir atendiendo a las personas que viven en “esas parcelas de exclusión que apeas interesan a nadie”. Asimismo, solicitan respaldo para hacer visibles los “efectos terapéuticos” del voluntariado.
“El voluntariado es una actitud ante la vida, una expresión de participación ciudadana que merece estar en todas las esferas de nuestra sociedad. Para ello, pedimos la implicación del sector público y el privado porque un país que impulsa la tarea solidaria es una país que cultiva su humanidad” subraya.
Entre los miembros de la Plataforma del Voluntariado figuran ONG y plataformas que trabajan en diferentes esferas de la sociedad.
Desde esta ONG “Maizca” queremos hacer eco de este llamamiento, pues nuestro primer objetivo es Fomentar la solidaridad y la convivencia entre los pueblos en un clima de cooperación, respeto y comprensión.
También queremos aprovechar esta oportunidad para agradecer a todas las personas que de forma voluntaria están o se han acercado alguna vez a Maizca para arrimar el hombro y luchar por esta utopía que nos une: “una sociedad más igualitaria y justa”.maizqueras Hervás 2010

Esto es Maizcamaizqueras Hervás 2010

En recuerdo de Manuel

Manuel y su perro Baguira en el lago Atitlan Dibujo de Daniel Mora Serrano

Manuel y su perro Baguira en el lago Atitlan
Dibujo de Daniel Mora Serrano

En Maizca estamos tristes. MANUEL ALBERTO GIRÓN JIMÉNEZ, voluntario joven de Maizca Guatemala, falleció el pasado seis de septiembre. Su perdida nos tiene afligidos. Queremos transmitirle a su familia todo el cariño y ternura, para que se sientan acompañados y les ayude a superar este trance tan doloroso para ellos.
Desde Maizca España les mandamos un cálido abrazo.

España: datos y propuestas de un país que quiere cooperar.

José María Vera, Director General de Oxfam Intermón.

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Una niña escribe en la pizarra en la escuela de Rutenderi (Burundi). Imagen de Pablo Tosco.

El Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE hizo públicas ayer sus cifras oficiales para 2015, confirmando la lamentable posición de España entre los 28 donantes. Ha sido un año en el que se ha alcanzado un nuevo récord en el volumen global de la ayuda en el mundo, con 131.586 millones de dólares. En realidad este crecimiento se debe al cómputo dentro de esta cantidad de los recursos empleados en ejecutar la política doméstica de asilo y refugio, más del 20 % del total de la “ayuda” en los casos de Suecia, Italia, Grecia, Holanda y Australia. Dinero que nunca sale de las fronteras de cada país.
Los datos muestran una situación española que debería ruborizar a cualquier líder político que pretenda defender un país solidario, responsable con el mundo en el que vivimos y consciente de que ya apenas nada se resuelve dentro de las limitadas fronteras del cómodo localismo. Una enfermedad de la que nuestra clase política parece tener un ataque agudo en estos tiempos.
Con un 0.13 % del PIB, España se encuentra a la cola de los países miembros del CAD, y en conjunto, en los últimos años es el donante que más ha reducido su cooperación: más que países como Grecia, Portugal o Irlanda. Es en el capítulo de la Ayuda Humanitaria donde más se ha notado este recorte, por encima del 80%, dejando unas capacidades mermadas para responder allá donde las personas sufren más, en desastres naturales, conflictos y zonas limítrofes, donde los refugiados llegan por millones y se quedan. En el fondo es una política coherente. Nuestro gobierno no acoge refugiados, apoya las devoluciones y no responde como debe a su situación humanitaria en Jordania, Líbano, desplazados en Siria o tantos olvidados en Sudán del Sur, RCA y otras crisis.
Los 1446 millones de euros desembolsados, que nos colocan entre los últimos de la fila, se vuelven calderilla si los desglosamos. La mitad se va en contribuciones obligatorias a la UE y organismos internacionales. Descontando los costes administrativos, crecientes en porcentaje por la disminución del total, apenas queda para llevar a cabo una política de cooperación al desarrollo que merezca tal nombre. Apurar la ejecución de fondos retrasados, tratar de impulsar de nuevo una confusa cooperación reembolsable o captar recursos de otros donantes para ejecutarlos por delegación son, bien parches para justificar la cicatería, bien opciones parciales. La Agencia Española de Cooperación Internacional no es una consultora que deba dotarse de sentido estirando recursos pasados y ejecutando los de otros. Eso lo hacen los organismos zombis que no reconocen su estado.
No será por falta de reflexión. La crisis, los zarandeos del tiempo que nos toca y la Agenda 2030, han catalizado intensos procesos de reflexión y cambio. Hay muchas y buenas propuestas para avanzar hacia una verdadera política de desarrollo. Los análisis siguen siendo solventes y muchas organizaciones estamos inmersas en transformaciones profundas, con sus durezas y sus ilusiones, mirando más allá de nuestra zona de confort habitual.
La sociedad sigue respondiendo muy por encima del Gobierno. El apoyo a la ayuda al desarrollo se mantiene mayoritario. A modo de ejemplo, en Oxfam Intermón hemos incrementado nuestra base social en 10.000 colaboradores netos el año pasado y accedemos a financiación pública internacional, en montos significativos y para programas de envergadura. De un presupuesto de casi 90 millones de euros, la financiación por parte de la administración central es de apenas el 4 %. Bien, esto nos da independencia y todo lo que se quiera. Sin embargo también es un reflejo, como ocurre en otros casos de ONG, academia y profesionales, de una desproporción notable entre las capacidades de un sector experimentado respecto a la dejación de responsabilidades por el lado público. El impacto en nuestra posición internacional es devastador.
Dicho lo anterior, la nueva situación política por incierta y corta que se atisbe, ya apunta alguna luz. Todos los grupos parlamentarios del Congreso, salvo el PP, han aprobado una proposición no de ley que insta al nuevo gobierno a elaborar una nueva Ley de Cooperación Internacional al Desarrollo, alcanzar el 0.4% del PIB para AOD durante la legislatura y de éste, destinar al menos el 10 % a Acción Humanitaria.
Todos los grupos menos el PP. ¿Por qué? Me cuesta tanto entenderlo. Esto no es ideología, ni partidismo, ni uno de los temas sensibles, motivo de encuentros y desencuentros en estas cansinas semanas. Es evidente. Por solidaria humanidad y por responsabilidad internacional, hasta por intereses directos de nuestro país. ¿O es que nada de esto les importa?

Visto el 14 de abril de 2016 en 3500 Millones blogs.elpais.com

Las Guatemaltecas que combaten la violencia con el teatro.

Las Poderosas son un grupo de mujeres, antaño víctimas de malos tratos y hoy actrices. Con sus obras quieren prevenir las agresiones y empoderar a otras en la defensa de su integridad y sus derechos

Zorayda GallegosSololá (Guatemala) 15 DIC 2015 – 16:07 CET

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Esto es una obra de teatro, pero representa claramente la vida en Sololá. En el patio de una vivienda, tres adolescentes varones hablan de las mujeres. “Todas son iguales, aunque estén casadas siempre andan buscando hombres”, dice uno de los actores. Frente a ellos, Lesbia —una mujer vestida con ropa deportiva y cabello suelto— les pide que hablen más fuerte. El ensayo termina y los participantes se toman de las manos para decir: “Todas y todos unidos contra la violencia”. Lesbia les pide repetir esa proclama final.

“Esa frase la tienen que decir con ganas. ¿Qué era lo que ustedes querían cambiar?”, les pregunta a los jóvenes de miradas tímidas mientras ellos permanecen en silencio. “Pues que no hubiera más violencia”, responde ella misma.

Es el último ensayo de la obra que habrán de presentar en una escuela de Panajachel, una ciudad del departamento de Sololá, en el altiplano guatemalteco, para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Lesbia participó con ellos en todo el proceso: primero les pidió hacer un listado de los problemas que veían en su comunidad, donde concluyeron que el machismo, los golpes a la mujer y el alcoholismo eran parte de su cotidianidad. Luego escribieron un guión y ensayaron durante tres meses.

Esta guatemalteca de 43 años está convencida de que con este tipo de actividades en los jóvenes se puede contribuir a que poco a poco disminuya el machismo en sus localidades. Por eso desde el 2011 trabaja con los adolescentes y las mujeres de la zona, en su mayoría indígenas, en talleres de género donde analizan el origen de la violencia, las consecuencias de ésta en sus hogares y lanzan propuestas para cambiar el triste panorama.

Lesbia vive entregada al teatro. Su tiempo lo pasa entre talleres, pláticas con mujeres y presentaciones. Ella es la coordinadora de Las Poderosas, un colectivo de teatro biográfico documental feminista conformado por un grupo de sobrevivientes de la violencia que arreció a principios de 2008. Sus integrantes, Lesbia Téllez, Telma Ajín, Rina Najarro, Adelma Cifuentes y Telma Sarceño, se conocieron en el 2007 en un centro que ayudaba a mujeres maltratadas, a donde acudieron a buscar apoyo psicológico y legal. Allí, el dramaturgo y director argentino Marco Canale las invitó a participar en una investigación de sus vidas y el resultado fue el documental llamado Hoy puedo ser.

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Después del documental, se representó una obra de teatro titulada Las Poderosas que se estrenó en 2010 y plasmaba las vivencias de cada una de ellas. En ella, Adelma contaba su lucha por la justicia tras perder un brazo en un atentado orquestado por su esposo. Telma escribía una carta a una madre con la que no pudo hablar y Lesbia se disfrazaba de luchadora para enfrentar a su enemiga interior. “Ese fue nuestro primer contacto con el teatro y de ahí nos empezaron a invitar a presentar nuestra obra. Las mujeres nos preguntaban qué hacer y nos dimos cuenta que el teatro era una potente herramienta para sensibilizar y lanzar propuestas de cambio”, cuenta Lesbia.

Con la ayuda del Centro Cultural España y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) recibieron preparación personalizada en técnicas teatrales y presentaron su obra en España. En 2011, empezaron a impartir talleres y desde entonces han tenido presencia en ocho municipios del departamento de Sololá. Otro de sus más recientes logros es la conformación del grupo Las Poderosas de Sololá (2012) que han montado obras que buscan analizar las raíces del machismo y la violencia. Para realizar estas obras se contó con la financiación de la AECID en el marco del Convenio Construcción de Paz en Guatemala (2010-2014) que busca impulsar procesos de la prevención de la violencia y la consolidación de paz en el país.

Las mujeres nos preguntaban qué hacer y nos dimos cuenta de que el teatro era una potente herramienta para sensibilizar

Lesbia, miembro de Las Poderosas

Las Poderosas saben que su lucha no es cosa fácil. En Guatemala, la violencia de género registra una de las tasas más altas del mundo: 10 de cada 100.00 mujeres son asesinadas. En un informe de Human Rights Watch se advierte que la violencia contra mujeres y niñas es un problema crónico en este país centroamericano, y la gran mayoría de quienes cometen los actos nunca son juzgados. En tres años la cantidad de denuncias de violación y agresión sexual de mujeres y niñas se incrementó en más de un tercio, y en nueve de cada 10 de estos casos los responsables no fueron sancionados.

“Yo no podría vivir sin teatro, me apasiona, es una razón para vivir, y al compartir esto sé que ese mismo efecto de transformación y sanación que hizo en mí, lo va a hacer en otras personas”, dice Lesbia tras bambalinas, previo a la presentación que tendrán este 25 de noviembre en la capital de Guatemala, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En su último ensayo, las cinco mujeres y dos de sus hijas que también participan en la obra suben al escenario, se toman de las manos y cierran los ojos para pensar en esa razón importante que las tiene ahí. Luego dan dos pasos adelante, se abrazan y gritan: “Todas para una, y una para todas”.

Unos segundos después, la sala se invade de sonrisas sinceras.

visto en: elpais.com

Asesinan a Berta Cáceres

 Berta Cáceres, líder indígena hondureña, defensora de los derechos de la comunidad Ienca y de los movimientos campesinos, ha sido asesinada en la madrugada del jueves en un asalto a su casa en Intibucá, según confirma Europa Press. Cáceres denunciaba los abusos de empresas transnacionales en su país y mantenía su lucha a pesar de las constantes amenazas.

Caceres-COPINH-Goldman-Environmental-Prize_EDIIMA20160303_0447_18Berta Cáceres fundó en 1993 el COPINH junto a una docena de compañeros y compañeras para defender los territorio indígenas / © Goldman Environmental Prize

Berta compareció la semana pasada en una rueda de prensa para denunciar el asesinato de varios dirigentes de su comunidad indígena, así como las amenazas que ella misma sufría. Hace menos de un año, en una entrevista a eldiario.es, contaba la persecución a la que estaba sometida: “Los que rechazamos estos proyectos somos amenazados, amenazan nuestras vidas, nuestra integridad física y emocional, la de nuestras familias y comunidades enteras, nos quieren negar la existencia como pueblos originarios. Vivimos en un clima de impunidad y de nula administración de justicia”.

       A las amenazas por oponerse a proyectos de empresas transnacionales se añadía otro elemento de riesgo: ser mujer. “No es fácil ser mujer dirigiendo procesos de resistencias indígenas. En una sociedad increíblemente patriarcal las mujeres estamos muy expuestas, tenemos que enfrentar circunstancias de mucho riesgo, campañas machistas y misóginas. No es tanto la transnacional sino la agresión machista por todos lados. Esto es una de las cosas que más puede pesar para abandonar la lucha”, describía Cáceres.

       Pero ella no la abandonó. Continuó con su lucha desde la coordinación del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), con el que consiguió echar de los territorios de la comunidad del Río Blanco a la mayor empresa constructora del mundo, la china Sinohydro. Por este, y otros logros, Berta recibió a finales de abril del año pasado el prestigioso premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

       Aunque lo que le inspiraban no eran los premios, sino los principios. ” Aquí, con reconocimientos o sin ellos, hemos luchado y lo vamos a seguir haciendo”, afirmaba desde la ciudad hondureña de Tela. Era la primera hora de la mañana un jueves en el que Cáceres, junto a una delegación del COPINH, se había desplazado hasta el departamento de Atlántida, al norte del país, para acompañar a indígenas garífuna en un proceso judicial.

El acoso a activistas medioambientales

       La persecución y violencia contra quienes defienden el medio ambiente es una constante en aquellos países donde empresas transnacionales extractivas, hidroeléctricas o del sector agroindustrial tienen intereses, muchas veces en connivencia con los poderes políticos y financieros.

       Según el informe de Global Witness, en 2014 fueron asesinados 116 activistas medioambientales en 17 países, un 20% más que en 2013. Más de dos personas mueren cada semana en el mundo por defender sus tierras, sus ríos o sus bosques frente a la explotación. La investigación “¿Cuántos más?” señala a Honduras como el país más peligroso per cápita para estos activistas. El 40% de los asesinados son miembros de pueblos indígenas, como el lenca, al que pertenecía Berta Cáceres.

       El uso ilícito de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad del Estado hondureño y la vinculación de miembros de la policía y el ejército en casos de intimidación, amenazas y supuestos asesinatos de defensores del medio ambiente, ha sido documentado por organizaciones como Human Rights Watch o Front Line Defenders .

       Berta era víctima desde hacía mucho tiempo de este abuso poder que no consiguió silenciarla. Hasta hoy. “En este país impune, responsable de graves violaciones de derechos humanos, los que luchamos por la tierra, por el agua, por el territorio para la vida, para que no caiga en manos privadas y sea destruido, ponemos la vida en riesgo. Aquí es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar”, decía el pasado verano.

Visto en: eldiario.es